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viernes, 27 de julio de 2012

27.07.2012

No saber ni querer conocer la fecha de hoy. Mirar la hora y comprender que cada instante se torna gris bajo esta mirada. Ni siquiera pude ser yo misma, ni siquiera puedo. No. El final no es nada más que el principio con dolor acumulado y lágrimas.

Hace un año mi destino era diferente, hace un año resucité tras estar al borde y ya no recordaba lo difícil que es estar muriendo en vida: sentirse inerte, pensar que un nuevo día es una rutina que cumplir para no pensar y sobrevivir, porque no hay nada más que hacer, porque ya no puedo ser más cobarde. Silencio. Tomo la decisión de callar mientras me quemo en este infierno de cristal y surgen las dudas sobre el hoy y el ayer, sin pensar más en un mañana que no suspira sino mata lentamente cada una de las palabras que intento pronunciar y no salen por mi garganta.

Pienso en la noche y los sueños se evaporan y tan sólo queda saborear el dulce y a la vez amargo café que ayuda a convertirse en autómata ser que avanza y nunca se para por miedo a comprender la realidad.

¿Aceptaré la enfermedad? Creí haberme curado, pero ni siquiera recuerdo en qué página escribí ayer,

4 comentarios:

ANTONIO M. dijo...

Al ayer no hay que darle más importancia que la que le corresponda, lo suyo es mirar hacia adelante. Si hace un año hubo una resurrección, no veo por qué no puede volver a haberla ahora. Nada de aceptaciones, coge a la enfermedad y dale una buena patada de mi parte en la entrepierna. A cuidarse Princesa, un abrazo.

Celeste Depp dijo...

Tu nombre empieza con M?

HuyEndoMe dijo...

puff
ojala pudiera decirte algo, pero me siento realmente deprimida. Tal vez nuestras pesadillas algún día acaben, ojalá hallemos el sentido de todo esto.

un beso

Princesa Turbia dijo...

Si mi nombre empezara con M, seguiría siendo igual de inconexo este espacio, igual de miserable, igual de inolvidable. Ni siquiera pienso que importe saber qué es una pesadilla para sentirlo. ¿Las pesadillas? Seguirán vivas mientras cerremos los ojos, mientras caigamos dormidas.

Un beso

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